Thursday, 31 July 2014

El Guateque Sanferminero Caganer

Desde que vi la película de El Guateque el concepto de buena fiesta tomó una nueva dimensión:  si no aparece un elefante, no es una juerga de nivel, el resto son tonterías, pasatiempos de fin de semana que caen en el olvido de la resaca. Pues vaya ranking más estricto, pensareis, ninguna fiesta llegará al top 1, todas se quedaran en niveles más bajos. La vida de Imaginetura es aburridísima. PUES NO, ahora me voy a quedar con vosotros porque desde hace un par de semanas que en mi ranking de fiestas con elefante dignas de recordar hay un number one: ¡San Fermín 2014!

Todo empezó cuando Pepa, una gran lletraferida me dijo con voz triste: “Este año no encuentro a nadie con quien ir a San Fermín”. Inmediatamente pensé, “Por fin una oportunidad para encontrar la fiesta perfecta tiene que aprovecharse, aunque nunca me hayan gustado las aglomeraciones, ni los toros, ni el pacharán". Además, desde que vi la película de 8 Apellidos Vascos quería saber si era cierto eso de que en el norte todo es tan diferente, ¿Qué mejor ocasión para comprobar si es verdad que te hay tanta abundancia de buena comida y vino? Dicho y hecho, al día siguiente ya teníamos ticket para 48h en Pamplona.
Para no aburrirnos, decidimos ir a los San Fermines cargadas de Caganers del Pesebre: seis figurines de barro y cientos de fotografías impresas de  la Merkel, Obama, Asterix, luchadores de sumo y otros personajes famosos de nacionalidades diversas en postura comprometedora, para ofrecer a quién nos diera conversación. Nuestro objetivo: extender la cultura pessebrenca entre los felicianos y sobretodo reírnos de la cara que pusieran al ver que la cultura escatológica está de moda.  



Caganers listos para ser repartidos

Llegamos a Pamplona al mediodía y con el uniforme puesto. A esa hora había mucho ambiente familiar por las calles, eso sí, todo el mundo estaba alegre, cantando de esquina en esquina con grupos de música. 

Ambiente festivo blanquirojo


Fuimos a comer el chuletón más jugoso del universo y cogollos super deliciosos a un sitio muy bueno llamado Mesón Egües a las afueras de Pamplona, donde después de hacer desaparecer una botella de vino encontramos a nuestra primera víctima: Cristina, una camarera que fue tan simpática y paciente con nuestras peticiones que se ganó el primer caganer:

El primer caganer ya tiene nueva casa :)

Después de una bien merecida siesta fuimos hacia el centro y nos pusimos a seguir grupos de música por la calle. También andamos hasta la plaza de toros para ver el ambiente y de paso hacer una vuelta por las carpas. Allí encontramos a Angel, un señor al que acabamos dando nuestro segundo caganer porque dejó que le tocara la calva. Eso sí, era muy reservado y no quiso foto. A partir de entonces cada vez que nos lo encontramos por la calle nos llamaba “caganeraaaas!!!” Increíble que en un lugar con tanta gente nos encontramos con él cuatro veces como mínimo!

Tío disfrazado de toro

A medida que se acercaba la noche había cada vez más y más gente y caminar por las calles se hacía casi imposible, era como nadar en contra de una marea que en cualquier momento te podía vomitar encima, todo un deporte de riesgo. Yo tenía la adrenalina por los cielos. Lo bonito es que la gente estaba muy de buenas, todos hablando, sonriendo, con la mirada perdida. No faltaban las gafas de estrellitas, los anillos luminosos, los disfraces de toro, toda una despedida de soltero en masa. Durante la noche repartimos bastantes fotografías de caganers, Ángel nos ayudó a colgar alguna en la calle.
Hacia las dos de la mañana todo estaba fuera de control: la gente, los disfraces, el jaleo, la música y la gente que nos arrastraba ciegamente. Fue genial.
¿Y el elefante?  Claro, es que en la peli de El Guateque el elefante no sale hasta el final y esto es lo que nos pasó a nosotras. Al día siguiente fuimos a comprar chuletón y chistorrita linda al mercado del centro. Como nuestra compra pesaba mucho el carnicero se ofreció muy amablemente a guardarnos la compra en la nevera hasta la hora de cerrar. Fuimos a dar un paseo, a ver un concurso de levantadores de piedra y a comprar pacharán. Al entrar en un local de productos caseros, conocimos a los adeptos de San Caskete, a los que dimos otro caganer a cambio de una copa de vino y una pegatina de recuerdo:

Adepto de San Caskete  sonriente con su nuevo caganer

De vuelta a recoger nuestra chistorra, el mercado ya estaba cerrado y un alma caritativa nos dejó pasar por la retaguardia.  De paso le dimos otro caganer como señal de buena fe y agradecimiento eterno. Es allí cuando el milagro ocurrió y vimos al ELEFANTE, con todo su poderío. El que hizo que San Fermin 2014 fuera top 1, icono del surrealismo intuitivo.

Elefante time!!!!!! 
Guateque caganer


Os preguntareis que hicimos con los dos caganers que nos sobraban. Al volver al hotel a recoger nuestro equipaje, Pepa entabló conversación con un Venezolano que había en recepción, que nos presentó al torero Manuel E. Les dimos un caganer a cada uno y allí acabaron nuestras 48h de emoción.

Objetivo cumplido. 
¡Riau Riau!