Tuesday, 27 August 2013

Asociación Mundial de Amigos de los Baños (AMAB) – especial Nueva Zelanda 2013

Nueva Zelanda era una gran desconocida para la AMAB hasta que Hundertwasser, el gran Artista austríaco, diseñó unos urinarios en Kawakawa. Hundertwasser sostenía que los baños eran como templos de meditación y que no había nada mejor en el mundo que el poder reflexionar sentado mientras el cuerpo se preparaba para una gran deposición. Este es el tipo de pensamiento profundo que la AMAB quiere difundir, por eso hemos escogido este maravilloso país para realizar el tour anual 2013 que sabemos no os decepcionará ya que los neo zelandeses tienen una gran tradición urinaria.
Alojamiento y dietas están incluidos en el precio del tour, así como desplazamiento en mini bus y guía turístico de lujo, que este año será nuestro apreciado Simon Culowell. Simon es presidente honorífico del AMAB y residente de Nueva Zelanda desde 1982, por tanto un gran especialista del lugar que nos ha informado que tiene un sinfín de anécdotas escatológicas para compartir. Todas las visitas incluyen tiempo suficiente para poder disfrutar plenamente de las instalaciones.
El itinerario, diseñado por Simon y Ann Oyass, la secretaria de la asociación, es suficiente para visitar los baños más representativos del país así como algunas zonas de interés local de los alrededores. Los primeros cuatro días se visitará la isla del norte y luego la isla del sur.
Día 1: Llegada a Auckland, cena en el hotel Pipirrón con comida alta en fibra, para que podamos ir bien de vientre durante todas las vacaciones y así disfrutar al máximo de nuestras visitas. 

Imagen 1. Detalle de los baños de mujeres de Kawakawa. 
Día 2: Visita a los baños de Kawakawa, a tres horas al Norte de Auckand, uno de los más bonitos que se pueden ver en el país. La visita incluye una charla sobre el artista Hundertwasser y sus creaciones, así como uso gratuito de las instalaciones.
Día 3: Cambridge Superloos, no se pierdan los súper lavatorios de Cambridge, famosos por su gran amplitud entre compartimientos y limpieza extrema. Para los que quieran cambiar de aires, Cambridge está muy cerca de Hobbitton y si lo desean se puede hacer una visita especial al lugar donde se grabó la película del Hobbitt.
                                                                       Imagen 2. Exterior de Cambridge Superloos. 
Día 4: Orakei Korako, zona volcánica de Géysers, piscinas de barro y lagos de aguas termales. Tienen los urinarios más modernos del país así como los nombres más originales. No perderse el detalle de que si vemos a alguien ensuciando  y lo denunciamos nos pagarán 200 dólares o sea que os recomendamos estar atentos durante la visita. Es un lugar perfecto ya que reina un olor a azufre de gran bouquet.
Imagen 3. Baños modernos de nombre original

                                                                                     Imagen 4. para l@s cazarecompensas 

Día 5: Traslado a la isla del sur y visita del Burman’s centre, en el que hay decoraciones con huesos de animales. Podréis apreciar el nivel de reciclaje del país ya que el cuerno de un ciervo sujeta el papel higiénico.
Imagen 5. A ver quién ve el cuerno de ciervo del Burman's centre

Día 6: Llegada a Wanaka, y visita obligada a Puzzle world, una maravilla para los sentidos. El fresco de unos baños romanos hará las delicias de nuestros esfínteres, ya que parecen reales. Además, el centro está dotado sentaderos de fantasía y cuadros en los que entretenerse mientras se está en el cubículo. Para los que tengan tiempo, se puede organizar ir a esquiar ya que Wanaka está en el centro de la zona de esquí.
Imagen 6. Fresco de baño romano, los asientos son de verdad. 
 Imagen 7. Funky bathrooms. 
Imagen  8. Cuadros de gente desnuda en el revés de la puerta 

Día 7: Queenstown, preciosa ciudad de montaña con sobredosis de adrenalina para las féminas del tour, ya que tendrán que colarse en meadero masculino para poder apreciar las artes que reinan en el hotel Sofitel, situado en el centro de la ciudad. Experiencia tan excitante como subirse a un tiovivo en dirección contraria. Para cenar recomendamos ir al famoso Fergburguer a tomarse una deliciosa hamburguesa con mucho picante para así poder ir de vientre bien antes de subir al avión en nuestro último día.


                                                         Imagenes9/10. Baños masculinos en Queenstown.

Día 8: Queenstown y vuelta a casa. Finalmente, después de desayunar a base de sandía, sopa de apio y dos litros de agua, visitaremos los baños públicos más originales para así tener un final de aquello más placentero.
                                                 Imagen 11. Baño mixto para los que ya no pueden aguantarse más.

Desde el AMAB esperamos que les guste el itinerario y que decidan apuntarse a un viaje que será inolvidable para el resto de sus vidas. Para información de precio y reservas contáctenos en cacaculopedopis@wc.com

Thursday, 8 August 2013

Jailhouse

Alan empezó su ceremonia nocturna favorita. Abrió un sobre de golden virginia, rellenó el suave papelito de tabaco. Cogió la preciada piedra, la deshizo un poco con su mechero y con sus dedos expertos esparció miguitas de felicidad en su triste vida. Lió el cigarrillo y lo encendió con manos temblorosas.  La primera calada era la más importante. Se lo llevó a la boca con avidez. Cerró los ojos y aspiró profundamente. Expiró lentamente. Ya se sentía mejor, más relajado, menos preocupado.
Solamente deseaba salir de su prisión por unos momentos dorados. Su prisión de tez oliva, de azulejos verdes y sonrisas de rosa intenso, de cabellera morena con olor a clavo y canela. Los últimos meses viviendo junto a ella le estaban matando lentamente. Los silencios, las miradas, la charla superficial del día, pero lo de verdad, lo que realmente le importaba, el decirle que la quería, que era la mujer de su vida, que no podía vivir sin ella, eso, no se lo decía, había como una barrera de enormes bloques invisibles que separaban sus cuerpos y corazones que era imposible de superar.
Cada mañana despertaba pensando que ese era el día en que le diría que la amaba profundamente para siempre. Si, se lo diría mientras desayunaban juntos antes de ir al trabajo, pensaba mientras estaba tumbado en la cama antes empezar el día. Pero cada mañana le miraba con esos ojos fríos de jade que le hacían entender la enorme distancia que había entre ellos. Más tarde, en el trabajo, repasaba ese momento matutino y siempre pensaba lo mismo, que eran imaginaciones suyas, que era imposible que después de tantos meses de convivencia ella no sintiera nada, que ella fuera como una despiadada roca glacial.

Tomó otra calada y se estiró en el sofá. Ya empezaba a estar somnoliento. Al cerrar los ojos vio la enorme prisión blanca que le perseguía. Dentro, todo estaba limpio, blanco, las paredes desnudas, un enorme corredor mostraba las diferentes habitaciones de los presos. Una mujer le abría una puerta que daba a su celda. Un miedo atroz se apoderó de él, ¿Cómo había llegado a una prisión femenina? Se miró al espejo. A través del humo vio que sus ojos eran verdes, su hermosa cara tenia tonos oliva y su sonrisa era agridulce como la de ella. Desde la ventana de su celda veía la puesta de sol, rojiza entre las nubes. Una misma puesta de sol para tod@s.


Entonces recordó lo que siempre se le olvidaba, que no era Alan, era Ana, y que su eterna pregunta, cuando llegaría a quererse a sí misma, a creérselo, a ver que era una mujer maravillosa, a superar esa barrera que le impedía amarse plenamente a pesar de sus imperfecciones aún no tenía respuesta.